Vamos a retomar el texto de los Hechos de los Apóstoles examinándolo progresivamente, acontecimiento tras acontecimiento. El relato se abre con una breve introducción que establece el vínculo entre esta segunda obra y el Evangelio de Lucas.
Lucas, a quien Pablo llama «el médico amado» (Colosenses 4.14), prosigue aquí su obra dedicada a los orígenes del cristianismo. Ya había compuesto un primer volumen que relata el ministerio del Mesías Jesús, desde sus comienzos hasta su resurrección y su ascensión (San Lucas 24.50-53). Al igual que el Evangelio, esta segunda obra está dirigida a un tal Teófilo (San Lucas 1.3 ; Hechos 1.1), probablemente un personaje influyente y acomodado que había abrazado la fe cristiana.
2- Teófilo, destinatario y quizá promotor de la obra
Ya hemos mencionado la hipótesis según la cual Teófilo habría podido ser quien encargó esta obra. Deseoso de conservar la memoria de los acontecimientos fundacionales del cristianismo, habría animado a Lucas a emprender una investigación profunda sobre la vida del Mesías Jesús y luego sobre los comienzos de la Iglesia.
Esta hipótesis sigue siendo, sin embargo, conjetural, pues el texto no ofrece ninguna indicación adicional al respecto. Conviene, pues, presentarla con prudencia, sin concederle más importancia que a los datos de que realmente disponemos.
3- Cuarenta días de enseñanzas después de la resurrección
En las primeras líneas de los Hechos, Lucas recuerda brevemente la situación en que termina su primer relato y comienza el segundo. Subraya en particular que el Mesías Jesús resucitado siguió manifestándose a sus discípulos durante un período de cuarenta días (Hechos 1.3). Este detalle cronológico, ausente de los Evangelios, constituye una información valiosa para reconstruir la sucesión de los acontecimientos que siguieron a la resurrección.
Lucas precisa también que Jesús no dejó de instruir a sus discípulos durante este período. Sus enseñanzas versaban principalmente sobre el Reino de Dios (Hechos 1.3), tema mayor de su predicación desde el comienzo de su ministerio (Marcos 1.14-15). Así, lejos de marcar el final de su obra, la resurrección inaugura un último período de enseñanza destinado a preparar a los apóstoles para la misión que pronto se les confiará.
4- Una transición entre el Evangelio y la historia de la Iglesia
Estos primeros versículos de los Hechos constituyen, pues, una transición entre el ministerio terrenal del Mesías Jesús y la historia de la Iglesia naciente. Antes de su ascensión, Jesús concluye la formación de sus discípulos y los prepara para convertirse en testigos del Evangelio. Desde las primeras líneas de su relato, Lucas muestra así que los Hechos de los Apóstoles se inscriben en la continuidad directa de la obra realizada por Cristo y que relatan los comienzos de la expansión del cristianismo bajo la guía del Espíritu Santo.
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