La presente serie tiene por objeto publicar una selección de respuestas dirigidas a nuestros lectores, en el marco de un diálogo crítico y constructivo. En efecto, algunas posiciones defendidas a lo largo de nuestros estudios, publicados en el sitio schilo.org, no obtienen la adhesión unánime de la comunidad científica. Varias de ellas siguen siendo minoritarias entre los investigadores.
Nuestro planteamiento metodológico consiste en considerar el texto bíblico como fuente primera y examinar luego en qué medida los datos históricos y arqueológicos pueden corroborar su testimonio. Este enfoque, calificado a veces de «maximalista», sigue siendo marginal en los debates académicos contemporáneos; no obstante, constituye el fundamento de nuestro trabajo. Nos situamos así en la tradición de quienes, a ejemplo del apóstol Pablo, consideran que «toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar» (2 Timoteo 3.16).
Esta orientación suscita legítimamente interrogantes, a los que nos esforzamos por responder con rigor. Hemos optado por publicar las preguntas que nos parecen más significativas, a fin de demostrar que nuestra investigación no elude ningún aspecto y permanece abierta al examen.
Por otra parte, algunas observaciones hacen surgir argumentos que no habíamos contemplado. Lejos de percibirlos como objeciones estériles, los acogemos como valiosas aportaciones para afinar nuestras tesis. Porque «el hierro con hierro se afila» (Proverbios 27.17), y el diálogo intelectual, llevado con espíritu de caridad y de verdad, solo puede enriquecer la reflexión común.
Expresamos nuestra gratitud a los lectores que se toman el tiempo de escribirnos y de entablar este diálogo.