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Exhortación a la vigilancia

Este artículo estudia el llamado de Jesús a la vigilancia, pronunciado en el monte de los Olivos, que insiste en la incertidumbre de su regreso y en la necesidad de una espera activa y fiel de los creyentes.

7 min vigilancia regreso de Jesús discurso monte de los Olivos 10 versículos 4 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 24.36-44 (Reina-Valera 1909)

Empero del día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.

Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca,

Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó á todos, así será también la venida del Hijo del hombre.

Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado:

Dos mujeres moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.

Velad pues, porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor.

Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.

Marcos
Marcos 13.32-37 (Reina-Valera 1909)

Empero de aquel día y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.

Mirad, velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo.

Como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dió facultad á sus siervos, y á cada uno su obra, y al portero mandó que velase:

Velad pues, porque no sabéis cuándo el señor de la casa vendrá; si á la tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana;

Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.

Y las cosas que á vosotros digo, á todos las digo: Velad.

Lucas
San Lucas 21.25-28 (Reina-Valera 1909)

Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusión del sonido de la mar y de las ondas:

Secándose los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.

Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande.

Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.

Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Año 33

Lugar: El frente a Jerusalén

Fecha: el miércoles 30 de marzo del año 33, por la tarde

Procedimiento: Continuamos con Marcos

Nota sobre el procedimiento: Mateo y Lucas también recogen este pasaje

Mapa de Jerusalén y su región
Gráfico de barras del miércoles

El Mesías Jesús, en el , pronuncia un discurso sobre el fin de los tiempos y añade una exhortación a la vigilancia.

Comentarios

El Mesías Jesús parece haber pasado la noche en el , donde, según los autores de los Evangelios sinópticos, abordó varios temas en un discurso aparentemente largo y profundo.

La temperatura debía de ser suave, pues estamos a dos días de la Pascua, es decir, después del equinoccio de primavera del 21 de marzo. Les era posible encender un fuego de leña para calentarse (Marcos 14.66-67, San Lucas 22.55-56, Juan 18.18). Parece que el Mesías Jesús quiso vivir esos momentos de intimidad con sus apóstoles, plenamente consciente de la cercanía de su pasión y de su muerte.

Este pasaje del discurso del Mesías Jesús en el pone de relieve la incertidumbre sobre el momento de su regreso y llama a una vigilancia constante. El Mesías Jesús insiste en que nadie conoce el día ni la hora, ni siquiera los ángeles del cielo, sino solo el Padre, lo que subraya la soberanía divina y la necesidad de que los creyentes vivan en una espera activa.

Las imágenes del diluvio en tiempos de Noé y del padre de familia sorprendido por el ladrón muestran que el regreso del Hijo del Hombre sobrevendrá de manera repentina e inesperada, e invitan a todos a prepararse espiritualmente sin descanso.

El discurso exhorta a la fidelidad, a la oración y a la sobriedad, para no ser sorprendidos cuando venga el Señor. Este mensaje de vigilancia recorre los Evangelios y encuentra su cumplimiento en la esperanza cristiana del regreso glorioso de Cristo. (San Mateo 24.36-44, Marcos 13.32-37, San Lucas 21.25-28, Juan 3.16-17).