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La respuesta de Jesús, el Mesías

Jesús, el Mesías, denuncia a una generación que busca pruebas externas en lugar de reconocer la verdad ya presente. Se niega a someterse a…

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La respuesta de Jesús, el Mesías, a quienes piden un milagro

Jesús, el Mesías, denuncia a una generación que busca pruebas externas en lugar de reconocer la verdad ya presente. Se niega a someterse a una lógica de espectáculo religioso.

Jonás fue tragado por el gran pez durante tres días antes de ser enviado a Nínive para llamar a la conversión. Esta señal prefigura la muerte y la resurrección de Jesús, el Mesías: tres días en el sepulcro antes de resucitar. Es una señal interior, espiritual, que exige fe y discernimiento.

La reina de Sabá (o del Sur) y los habitantes de Nínive son figuras paganas que respondieron a la sabiduría o al llamado a la conversión. Jesús, el Mesías, afirma que estos extranjeros serán jueces de quienes, habiendo recibido más (la presencia del Hijo de Dios), no creyeron.

«Aquí hay más que Jonás… más que Salomón». Jesús, el Mesías, se presenta como mayor que los profetas y los reyes. Es la Palabra encarnada, la Sabiduría divina, el Mesías, y sin embargo es rechazado por quienes deberían reconocerlo.

Este texto es un llamado a la fe auténtica: no esperar señales externas, sino reconocer la presencia de Dios en Jesús, el Mesías. Destaca la responsabilidad de quienes han oído el Evangelio: la revelación está ahí, pero falta aún acogerla.