La fiesta de Janucá
Janucá (fiesta de la Dedicación) es una fiesta judía de invierno de ocho días, llamada también «Fiesta de las Luces», que conmemora la reinauguración del Templo de Jerusalén y el milagro del aceite.
Origen histórico
En el siglo II a. C., Judea estaba bajo el dominio de los seléucidas (grecosirios).
El rey Antíoco IV Epífanes prohibió la práctica judía y profanó el Templo instalando en él un altar pagano.
Los macabeos, dirigidos por Judas Macabeo, se sublevaron y obtuvieron una victoria militar y espiritual.
En el año 164 a. C., purificaron y reinauguraron el Templo, dedicando el altar y restableciendo el culto al Dios de Israel.
El milagro del aceite
En la reinauguración, solo se encontró una pequeña vasija de aceite puro, suficiente para un día.
Milagrosamente, duró ocho días, el tiempo necesario para preparar un aceite nuevo ritualmente puro.
Este milagro es el corazón de la fiesta y explica su duración de ocho días.
Prácticas y tradiciones
Encendido de la janukiá (candelabro de nueve brazos): una vela más cada noche, hasta ocho. La novena, el shamash, sirve para encender las demás.
Oraciones y cantos: bendiciones y recitación del Hallel (salmos de alabanza).
Juegos: la peonza (dreidel o sevivón), con letras hebreas que recuerdan el milagro.
Comida: platos fritos en aceite (buñuelos sufganiyot, tortitas de patata latkes), que simbolizan el aceite del milagro.
Guelt de Janucá: tradición de dar dinero o regalos a los niños.
Fecha
Janucá comienza el 25 de kislev en el calendario hebreo, lo que suele caer en diciembre.
En 2025, la fiesta tendrá lugar del 14 al 22 de diciembre.
Significado espiritual
Janucá celebra la fidelidad a Dios a pesar de la persecución y de la helenización.
Recuerda que la luz divina triunfa sobre las tinieblas, y que la presencia de Dios no depende solamente de un Templo, sino que se manifiesta en la vida y la fe del pueblo.
En el evangelio de Juan 10.22, el Mesías Jesús enseña en el Templo justo antes y quizá durante Janucá, presentándose como el buen pastor y afirmando su unidad con el Padre, dando un sentido nuevo a esta fiesta al revelarse como la verdadera presencia divina.
En resumen, Janucá es a la vez una fiesta histórica (victoria de los macabeos, purificación del Templo) y una fiesta espiritual (milagro de la luz, fidelidad a Dios), celebrada hoy con el encendido de las velas, los cantos y las comidas festivas.