Marcos 9.33 confirma que el grupo regresó a Cafarnaún, como precisa Mateo, pero no habla de la historia de este impuesto.
Mateo anota este hecho probablemente para mostrar a sus lectores judíos que el Mesías Jesús, aunque es Hijo de Dios, se somete a las exigencias de la ley.
San Mateo 17.24-27 relata el episodio en que el Mesías Jesús y sus discípulos llegan a Cafarnaún, y los cobradores del impuesto del Templo preguntan a Pedro sobre el pago de la didracma. En un diálogo pedagógico con Pedro, el Mesías Jesús señala que los hijos de los reyes están exentos de impuestos, pero decide pagar de todos modos para evitar todo escándalo. Pide a Pedro que pesque un pez, en cuya boca encontrará una moneda suficiente para pagar el impuesto por los dos. Esto puede indicar que los demás discípulos estaban ausentes o ya habían pagado este impuesto. El hecho de que los recaudadores se dirijan a Pedro sugiere que estaba solo con el Maestro y que los demás discípulos estaban efectivamente ausentes.
Este pasaje pone de relieve varios elementos:
- El contexto fiscal y religioso: La didracma era un impuesto anual destinado al mantenimiento del Templo, basado en Exodo 30.11-16 (véase Nehemías 10.32). Lo recaudaban comisionados enviados por todo el país de Israel.
- La enseñanza teológica: El Mesías Jesús afirma implícitamente su filiación divina al indicar que los hijos de los reyes no están sujetos a impuestos. Muestra así que no está obligado a pagar este tributo, pero elige hacerlo por preocupación por la armonía social.
- El milagro y su significado: El hecho de que la moneda se encuentre en la boca de un pez subraya la soberanía divina sobre la creación y la providencia de Dios. Este milagro ilustra también la capacidad de Jesús para atender las necesidades materiales de sus discípulos.
Este pasaje es, pues, rico en implicaciones teológicas y prácticas, y pone de relieve la sabiduría de Jesús en el manejo de las obligaciones sociales y religiosas, al tiempo que afirma su identidad divina.