PER187

El ciego de Betsaida

El artículo explora el milagro único de la curación del ciego de Betsaida por Jesús, relatado solo en el Evangelio de Marcos. Esta curación progresiva en dos etapas simboliza el crecimiento espiritual y la comprensión gradual de los discípulos.

8 min curación fe Marcos 8.22-26 Jesús 9 versículos 2 libros

Consulta

Textos bíblicos

Mateo
San Mateo (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Marcos
Marcos 8.22-26 (Reina-Valera 1909)

Y vino á Bethsaida; y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó si veía algo.

Y él mirando, dijo: Veo los hombres, pues veo que andan como árboles.

Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fué restablecido, y vió de lejos y claramente á todos.

Y envióle á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas á nadie en la aldea.

Lucas
San Lucas (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Año 32

Lugar: en la Decápolis (ribera oriental del Jordán)

Fecha: Agosto del año 32 d. C.

Procedimiento: Continuamos con Marcos

Nota sobre el procedimiento: Marcos es el único que menciona este hecho

Mapa de Betsaida

El Mesías Jesús está a punto de realizar un milagro de lo más extraordinario.

El ciego de Betsaida

El ciego de Betsaida

Comentarios

Marcos es el único que menciona esta liberación realizada por el Mesías Jesús. Aparece como la razón de este desplazamiento. Esta curación se diferencia de las demás, pues mientras que habitualmente el Mesías Jesús ordena la curación y esta se produce de inmediato, esta vez una puesta en escena detallada acompaña al acto. Probablemente por esta razón Marcos 8.22-26 destaca esta curación inusual. Pero retomemos el texto en detalle.

Marcos 8.22-26 narra la curación del ciego de , un milagro único en el que el Mesías Jesús interviene en dos etapas. Este es el relato:

1- Unas personas llevan al ciego ante el Mesías Jesús y le suplican que lo toque. Hasta aquí, no observamos nada inusual.

2- Jesús lo toma de la mano y lo lleva fuera de la aldea, lo cual es inusual. Las curaciones son casi siempre públicas; encontramos tres excepciones en Marcos 5.35-43, Marcos 7.31-37

3- Pone sobre sus ojos y le impone las manos, y luego le pregunta si ve algo. Encontramos este principio en tres ocasiones: el ciego de (Marcos 8.22-26), el ciego de nacimiento (Juan 9.1-7) y el sordomudo (Marcos 7.31-37). Los dos milagros anotados aquí por Marcos no se recogen en los demás Evangelios.

4- El hombre responde que ve a la gente, pero como árboles que caminan, lo que indica una visión borrosa. Este hecho es único.

5- El Mesías Jesús impone de nuevo las manos, y esta vez el hombre ve con claridad. Es el único milagro realizado por el Mesías Jesús en dos tiempos.

6- El Mesías Jesús le pide que no regrese a la aldea, lo que podría simbolizar un llamado a una transformación interior.

Este milagro es interesante, pues muestra una curación progresiva, a diferencia de los demás milagros del Mesías Jesús, que a menudo son instantáneos.

Nos parece evidente que este procedimiento tiene una razón, pues cuesta imaginar al Mesías Jesús encontrando dificultades para alcanzar su objetivo, la curación de este hombre. Nada en esta liberación se desarrolla como de costumbre.

¿Cómo podemos comprender y explicar lo que aparece en este milagro como una dificultad encontrada por el Mesías Jesús?

Algunos ven en ello una espiritual: la fe y la comprensión pueden desarrollarse en varias etapas.

La vista era una utilizada a menudo para designar la comprensión. Este milagro describe la comprensión correcta, pero incompleta, de los discípulos.

Notamos que el Mesías Jesús pregunta al ciego si ve (Marcos 8.23), lo cual sugiere que sabía que este milagro se desarrollaría en dos tiempos.

Podemos establecer una relación entre los acontecimientos ocurridos en la barca durante el viaje (PER186) y esta curación. Hay, pues, según nosotros, un mensaje para sus apóstoles acerca de su comprensión de las cosas espirituales. Por la gracia de Dios, llegan a comprender parcialmente, y hará falta una gracia aún mayor para que comprendan perfectamente.