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El sermón del monte (15), un tesoro en el cielo

Este artículo analiza un pasaje del sermón del monte en el que Jesucristo trata la importancia de elegir entre las riquezas terrenales y las espirituales, y subraya que el verdadero tesoro se encuentra en el reino de Dios. Jesús pone de relieve la incompatibilidad de servir a la vez a Dios y al dinero y aboga por dar prioridad a los valores espirituales.

6 min Sermón del monte tesoro espiritual riqueza 7 versículos 3 libros

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Textos bíblicos

Mateo
San Mateo 6.19-24 (Reina-Valera 1909)

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan;

Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:

Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso:

Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?

Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir á Dios y á Mammón.

Marcos
Marcos (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Lucas
San Lucas (Reina-Valera 1909) no citado en el libro
Juan
Juan (Reina-Valera 1909) no citado en el libro

Detalles técnicos

Gráfico de barras del año 31

Lugar: En la meseta al pie de una montaña cerca de Cafarnaún, en Galilea

Fecha: Después de la peregrinación de Pascua a Jerusalén, el 5 de abril del año 31

Método de trabajo: Seguimos con Mateo

Nota sobre el método de trabajo: Solo Mateo nos proporciona información sobre el tema del tesoro.

Cafarnaún

Jesús el Mesías define qué es el verdadero tesoro.

Comentarios

Examinamos el sermón del monte, dividido en 23 secciones.

Jesús el Mesías trata ahora la relación del ser humano con el dinero.

Todo depende en este mundo de nuestra perspectiva. Los tenían una visión muy humana, lo que los hacía interesarse especialmente por los tesoros terrenales. Los dirigentes religiosos de la época pensaban que Dios bendecía materialmente a quienes lo servían y le eran fieles, y para ellos la acumulación de riquezas era una señal de la aprobación de Dios.

Jesús el Mesías analiza esta manera de pensar y explica la posición de Dios. Muestra que existen dos tipos de tesoros: el primero es material, formado por las riquezas de este mundo, y el segundo es espiritual.

El tesoro espiritual consiste en la acumulación de riquezas en el cielo por parte del discípulo que se dedica a extender el reino de Dios. Esta riqueza, invisible en nuestro mundo, no tiene ningún valor aquí abajo, a diferencia del oro y la plata. Sin embargo, en el cielo, o en el reino de Dios, el oro y la plata no tendrán ninguna utilidad, mientras que el tesoro espiritual se revelará como la única riqueza.

Jesús el Mesías pone, pues, al lector ante una elección, ya que precisa que es imposible servir a la vez a Dios y a Mamón (el dinero). Hay que elegir entre estos dos tesoros, teniendo presente la siguiente verdad: "Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón."

Acumular riquezas terrenales es incompatible con ser discípulo, pues no es posible servir a Dios y a Mamón (palabra derivada del término arameo "mamora", que significa riqueza). La riqueza es una demostración de éxito y de bendición a los ojos de los hombres, pero para Dios es la prueba de la perdición eterna. Así, el pobre en este mundo es en realidad rico a los ojos de Dios en cuanto se convierte en discípulo.

No se trata aquí de la riqueza en sí, sino de dedicarse a adquirir cada vez más bienes. Aun así, según Jesús el Mesías, la riqueza es un obstáculo para entrar en el reino de Dios (San Mateo 19.24 ; Marcos 10.25 ; San Lucas 18.25).

Aunque Lucas no trata específicamente este tema en su relato del sermón del monte, lo retoma en otros momentos (San Lucas 12.33-34 ; San Lucas 11.34-36 ; San Lucas 16.13).