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La llanura de Dura: localización y contexto geográfico

Daniel 3.1 ne se contente pas d’indiquer que la statue fut dressée quelque part dans l’Empire babylonien. Le texte donne deux renseignements : elle se…

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1. La indicación geográfica de Daniel 3.1

Daniel 3.1 no se limita a indicar que la estatua fue erigida en algún lugar del Imperio babilónico. El texto da dos informaciones:

  • se encuentra en la «llanura de Dura»;
  • esta llanura pertenece a la «provincia de Babilonia».

Esta última precisión es importante. El lugar buscado debe situarse en el territorio administrativo asociado a Babilonia y no simplemente en una región cualquiera del inmenso espacio controlado por Nabucodonosor.

El relato sitúa así el acontecimiento en el corazón mismo del poder babilónico.

2. ¿Qué significa «Dura»?

El nombre Dura se relaciona generalmente con una raíz semítica que designa un recinto, un muro o un espacio rodeado por un muro.

Este origen explica por qué formas emparentadas aparecen en varios topónimos antiguos.

La palabra no constituye, pues, necesariamente el nombre de una ciudad única lo bastante célebre como para permitir una identificación inmediata.

Esta situación impone una primera cautela metodológica: descubrir un yacimiento antiguo con un nombre emparentado con Dura no basta para demostrar que se trate de la Dura de Daniel 3.

3. Dura-Europos no es la solución natural

El nombre de Dura evoca a veces de inmediato Dura-Europos, importante ciudad antigua situada a orillas del Éufrates, en la actual Siria.

Sin embargo, esta identificación no se ajusta naturalmente a Daniel 3.1.

Dura-Europos se encuentra muy al noroeste de Babilonia y su historia urbana conocida pertenece en gran parte a períodos posteriores a la época neobabilónica. Sobre todo, Daniel sitúa explícitamente su Dura «en la provincia de Babilonia».

La mera semejanza del nombre no constituye, por tanto, un argumento suficiente.

La Dura de Daniel debe buscarse con prioridad en el entorno babilónico.

4. Varios lugares podían llevar este nombre

La dificultad principal proviene precisamente del carácter relativamente común del topónimo.

Documentos mesopotámicos conocen varios nombres de lugar construidos sobre una forma emparentada con dūru. Podía tratarse de aglomeraciones, de sectores fortificados o de lugares cuyo nombre hacía referencia a un recinto.

Es, pues, perfectamente posible que existiera una «Dura» en la provincia de Babilonia sin que su identificación moderna esté asegurada.

Esta situación no es excepcional. Muchos topónimos antiguos pequeños se conocen por los textos sin poder localizarse con certeza absoluta en un mapa moderno.

5. La propuesta de un sitio al sur de Babilonia

Una identificación mencionada con frecuencia en la literatura antigua sobre Daniel sitúa la llanura de Dura cerca de Babilonia, en una zona donde se observaron vestigios que podrían pertenecer a una construcción monumental.

Algunos autores han relacionado en particular el relato con los vestigios de una importante estructura de ladrillo que habría podido servir de base a un monumento.

Esta propuesta es interesante porque respeta el marco general que da Daniel: una llanura perteneciente a la provincia de Babilonia y lo bastante próxima al centro del poder para acoger una gran ceremonia administrativa.

No obstante, sigue siendo conjetural.

Ninguna inscripción descubierta en el sitio indica «estatua de Nabucodonosor» ni permite identificar directamente la estructura con Daniel 3.

Sería, por tanto, excesivo presentar estos vestigios como los cimientos hallados de la estatua.

6. ¿Por qué una llanura?

La elección de una llanura se corresponde bien con la función que el relato atribuye al monumento.

Una estatua de unos 27 a 30 metros de altura debía ser visible desde lejos, sobre todo en un paisaje abierto.

La ceremonia debía reunir además a un número importante de autoridades: sátrapas, intendentes, gobernadores, jueces, tesoreros, consejeros y otras autoridades provinciales (Daniel 3.2-3).

Un espacio abierto facilitaba, pues:

  • la visibilidad del monumento;
  • la reunión de los participantes;
  • la organización de la ceremonia;
  • la audición de la señal musical;
  • la manifestación colectiva de la postración.

La geografía descrita por el texto corresponde así a las necesidades prácticas de la ceremonia.

7. Un monumento destinado a ser visto

La localización en una llanura tiene también una función simbólica evidente.

La estatua no está instalada en un espacio interior reservado a unos pocos sacerdotes o dignatarios. Se erige en un entorno que permite una manifestación pública.

Su gigantismo refuerza esta dimensión.

Con una altura aproximada de 30 metros, el monumento dominaba necesariamente a las personas reunidas a su alrededor.

La arquitectura monumental se convierte así en un instrumento de representación del poder.

En el mundo antiguo, los palacios, templos, murallas, puertas monumentales y estatuas no cumplían solo funciones prácticas. Comunicaban también un mensaje sobre el poder del soberano, de la ciudad o de las divinidades a las que estaban asociados.

8. ¿Es probable la proximidad de Babilonia?

Daniel indica solamente que la llanura se encuentra «en la provincia de Babilonia». No dice que esté inmediatamente junto a la ciudad.

Hay, pues, que evitar convertir la proximidad de Babilonia en un dato textual.

Sin embargo, una localización relativamente accesible desde la capital sería coherente con el carácter administrativo de la ceremonia.

Nabucodonosor convoca a numerosos altos funcionarios. La organización de tal reunión se habría visto facilitada en una región que dispusiera de las infraestructuras necesarias y estuviera lo bastante vinculada al centro del poder.

Esta consideración hace plausible una localización en el entorno general de Babilonia, sin permitir determinar una distancia precisa.

9. La llanura de Dura y la historicidad del relato

La ausencia de una identificación cierta de Dura se ha utilizado a veces en las discusiones sobre la historicidad de Daniel 3.

Este argumento debe manejarse con prudencia.

La imposibilidad actual de localizar un topónimo antiguo no demuestra su inexistencia. La geografía del Próximo Oriente antiguo comprende numerosísimos sitios cuyo nombre antiguo sigue siendo incierto, así como numerosos nombres conocidos por los textos cuya ubicación exacta sigue discutiéndose.

Inversamente, sería también incorrecto presentar una localización propuesta como una confirmación arqueológica cierta del relato.

La posición más rigurosa consiste, pues, en distinguir tres niveles:

Dato textual cierto: Daniel sitúa la estatua en una llanura llamada Dura, en la provincia de Babilonia.

Dato históricamente plausible: en Mesopotamia existían topónimos construidos sobre una forma emparentada con Dura.

Dato incierto: la ubicación exacta de la llanura mencionada en Daniel 3 no está establecida actualmente con certeza.

10. Lo que la arqueología podría demostrar

Para llegar a una identificación realmente sólida, haría falta disponer de elementos convergentes.

Una inscripción que diera el nombre antiguo del lugar sería particularmente importante.

Una inscripción que mencionara a Nabucodonosor o un monumento real reforzaría aún considerablemente la identificación.

La datación arqueológica debería corresponder también al siglo VI a. C.

Por último, la naturaleza de los vestigios debería ser compatible con el tipo de reunión y de monumento descritos en Daniel 3.

A falta de un conjunto semejante de pruebas, una identificación sigue siendo una hipótesis.

11. Una precisión geográfica que sigue siendo significativa

La incertidumbre moderna sobre la ubicación exacta no hace inútil la indicación de Daniel.

Al contrario, la mención de Dura muestra que el relato se sitúa en un entorno geográfico concreto: una llanura determinada perteneciente a la provincia de Babilonia.

El narrador no sitúa el acontecimiento en un espacio indefinido.

Esta característica concuerda con otras indicaciones geográficas del libro: Susa, en la provincia de Elam (Daniel 8.2), el río Ulai (Daniel 8.2, 16) o el Tigris (Daniel 10.4).

El libro inscribe regularmente sus relatos y sus visiones en marcos geográficos identificables, incluso cuando su localización exacta pueda hoy ser objeto de discusión.

12. Conclusión

La «llanura de Dura» de Daniel 3.1 debe considerarse un lugar real situado, según el texto, en la provincia de Babilonia.

El nombre mismo es compatible con la onomástica semítica y mesopotámica, pero no es lo bastante específico como para permitir una identificación automática con un sitio que lleve un nombre parecido.

Se han propuesto varias localizaciones, en particular en el entorno de Babilonia, pero ninguna dispone actualmente de una demostración arqueológica que permita concluir de manera definitiva.

Esta incertidumbre no constituye ni una refutación del relato ni una confirmación arqueológica de él.

La formulación más rigurosa sigue siendo, por tanto: Daniel sitúa la estatua en una llanura llamada Dura, dentro de la provincia de Babilonia; la existencia de tal topónimo es compatible con el contexto mesopotámico, pero la ubicación precisa del lugar sigue siendo incierta.