La « Puerta Hermosa » se menciona una sola vez en el Nuevo Testamento, con ocasión de la por Pedro y Juan:
« Era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del Templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el Templo » (Hechos 3.2).
Esta puerta era, pues, un lugar muy concurrido, ideal para los mendigos, que podían solicitar allí la generosidad de los peregrinos.
¿Dónde se encontraba?
Lamentablemente, Lucas no ofrece ninguna precisión. Desde la Antigüedad se han propuesto varias hipótesis.
- La puerta de Nicanor (la hipótesis más extendida)
Numerosos especialistas identifican la Puerta Hermosa con la puerta de Nicanor, que separaba el atrio de las mujeres del atrio de Israel. Esta puerta monumental era particularmente célebre. La Mishná (Middot 2.3) cuenta que estaba revestida de un bronce corintio de calidad excepcional y que superaba a las demás puertas recubiertas de oro.
El historiador judío Flavio Josefo describe también las puertas del Templo de Herodes y menciona una de ellas como particularmente impresionante (Guerra de los judíos, V, 5.3).
Esta hipótesis presenta varias ventajas:
- Pedro y Juan subían al Templo a (Hechos 3.1);
- una gran multitud atravesaba esta puerta;
- después de la curación, el pueblo se reunió rápidamente bajo el pórtico de Salomón (Hechos 3.11), situado en el lado oriental de la explanada.
- Una puerta exterior oriental
Otros investigadores piensan que podría tratarse de una puerta que daba acceso directo a la explanada del Templo. El cojo habría sido colocado así desde la entrada para encontrarse con el mayor número posible de peregrinos.
Sin embargo, esta hipótesis tiene menos respaldo en los textos antiguos.
¿Por qué habla Lucas de la « Puerta Hermosa »?
Es posible que esta denominación fuera simplemente el nombre popular dado a esta prestigiosa entrada. Lucas escribe para lectores que probablemente conocían esta designación.
Tampoco es imposible que haya una intención simbólica. El contraste es sorprendente entre:
- la magnificencia de esta puerta monumental;
- y la miseria de este hombre inválido desde su nacimiento (Hechos 3.2).
La curación realizada en el nombre de Jesucristo transforma entonces al que mendigaba a la entrada del Templo en un hombre que ahora entra en el santuario « andando, saltando y alabando a Dios » (Hechos 3.8).
Una indicación cronológica importante
Puesto que Pedro y Juan se dirigían al Templo « a la hora novena », es decir, hacia las quince horas (Hechos 3.1), la Puerta Hermosa debía de encontrarse en un paso muy concurrido a esa hora, en el momento del sacrificio de la tarde y de la oración colectiva (San Lucas 1.10).
Así, la no se produjo en un lugar aislado, sino ante numerosos testigos. Esto explica por qué el acontecimiento provocó inmediatamente una gran concentración de gente y brindó a Pedro la ocasión de pronunciar su segundo gran discurso público (Hechos 3.11-26).
Desde un punto de vista histórico, la identificación con la puerta de Nicanor sigue siendo hoy la hipótesis más comúnmente aceptada, aunque no es posible ninguna certeza absoluta.